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Saberes para un Sistema Alimentario Sustentable: Identificación y Satisfacción de las Necesidades en Capacitación, Adiestramiento, Información e Intercambio de Conocimientos.
Documento No. 4 del Diálogo sobre Agricultura Sustentable*
Comisión de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable (CDS) 8, abril del 2000

Temas e Inquietudes
“Saberes para un Sistema Alimentario Sustentable” abarca tres áreas temáticas de interés. La primera es la transición hacia un sistema alimentario sustentable y las medidas que pueden tomar los actores principales ante la CDS en ese sentido, en términos de políticas, capacitación y generación de conciencia. Una segunda preocupación está referida al conocimiento, capacitación y adiestramiento que necesitan los agricultores y los trabajadores rurales, especialmente los pequeños productores agropecuarios que constituyen el grueso de la agricultura familiar en el mundo; y dentro de esta área temática reviste particular importancia el papel de las mujeres y los pueblos indígenas. Un tercer tema es la educación y conocimientos que necesitan los consumidores acerca del sistema alimentario, las opciones alimentarias y las destrezas y técnicas alimentarias. Cada una de estas áreas temáticas plantea varios puntos de discusión para las cuatro partes interesadas que participan en las sesiones de diálogo de la CDS.

1. Transición Hacia un Sistema Alimentario Sustentable

Problemas

El sistema alimentario hoy predominante está comúnmente aceptado como moderno, eficiente y capaz de producir alimentos baratos y abundantes. Sin embargo, cada vez se hacen más evidentes los costos insustentables de este sistema, entre los que se incluyen los costos ambientales --suelos erosionados, aguas contaminadas, pérdida de hábitats y amenazas para la flora y fauna silvestres: en una palabra, la destrucción de lo que se ha dado en llamar el “capital natural”. Este sistema genera además costos sociales –la desaparición progresiva de la agricultura familiar, la pérdida de puestos de trabajo agropecuario y la decadencia de las comunidades rurales: en una palabra, la desintegración de lo que se ha dado en llamar el “capital social” (Pretty, pp. 1-43).

La agricultura familiar y de pequeños predios enfrenta múltiples amenazas como componente fundamental de un sistema alimentario sustentable. La liberalización del comercio y la globalización amenazan su existencia, ya que los productores domésticos de alimentos no pueden competir contra los productos subsidiados de las grandes explotaciones agrícolas dedicadas al monocultivo, y las importaciones de alimentos baratos provenientes de los principales países exportadores de granos. El poder sobre el sistema alimentario se encuentra cada vez más en manos de empresas agroindustriales, mientras que las comunidades rurales mueren a medida que los agricultores y los trabajadores rurales son expulsados de la tierra, viéndose obligados a migrar hacia las ciudades para sumarse al creciente número de desempleados que habitan los cinturones de miseria. Es intolerable que haya millones de personas que padecen hambre cuando en el mismo lugar se siembran cultivos de exportación para mercados distantes. Si pretendemos hacer la transición hacia un sistema alimentario basado en unidades productivas sustentables, comunidades rurales vibrantes y alimentos sanos y nutritivos, necesitamos que florezca una nueva conciencia y formas nuevas de adiestramiento y educación, capaces de generar nuevas políticas y acciones para el cambio. (Informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. sobre Pequeñas Granjas, 1998: artículo de Peter Rosset, 1999)

Soluciones y Recomendaciones

Los gobiernos, las agencias internacionales y las comunidades deberían desarrollar políticas educativas y de comunicación para informar acerca de la escala, el potencial productivo y los múltiples beneficios sociales y ambientales que aporta la agricultura sustentable, dedicándole particular atención a la agricultura de pequeña escala y el desarrollo rural. Tales políticas de comunicación deberían desmentir falsas concepciones sobre la agricultura sustentable y regenerativa, que la presentan como el retorno a un tipo de agricultura atrasada y poco tecnificada. La agricultura sustentable incorpora innovaciones de los científicos y de los propios agricultores y utiliza tecnologías de punta a la par que la sabiduría ancestral,  y puede además ser practicada por todo tipo de agricultores y en cualquier tipo de unidad productiva (Pretty, 89-108).

Escala y Potencial Productivo: La agricultura familiar y de pequeños predios continúa siendo el tipo de agricultura predominante en el mundo, incluso en Estados Unidos donde es numéricamente mayoritaria, mientras que en los países en vías de desarrollo constituye un factor fundamental para la producción de alimentos básicos. Además, cada vez existen más pruebas que indican que la agricultura familiar puede producir una cantidad de alimentos mayor que las grandes explotaciones agropecuarias, si se toma en cuenta el volumen total de la producción en lugar del rendimiento de un solo producto agrícola. En la mayoría de los países, de hecho, el desarrollo vigoroso de la agricultura familiar fue y aún continúa siendo condición necesaria para la transición económica.

Diversidad: Además, la agricultura familiar y de pequeños predios desempeña una multiplicidad de funciones inexistentes en las grandes explotaciones agropecuarias. La agricultura familiar encarna la diversidad, en términos de biodiversidad y diversidad de formas de propiedad y sistemas de cultivo, paisajes, culturas y tradiciones; también genera beneficios ambientales en términos del recurso suelo, el agua y la flora y fauna silvestres. Los pueblos indígenas merecen una mención especial en tanto que creadores y custodios de la biodiversidad agropecuaria, y como poseedores y depositarios de conocimientos, prácticas y sistemas de innovación que constituyen la base de la seguridad alimentaria en gran parte del planeta.

Las formas de apropiación descentralizada de la tierra estimulan la multiplicación de oportunidades económicas en las zonas rurales. Mediante intercambios urbano-rurales y mercados de agricultores, la agricultura familiar establece un nexo personal con la comida. La agricultura familiar es vital para la economía, tanto en los países en vías de desarrollo como en los desarrollados. El papel fundamental de las mujeres en la producción de alimentos y el bienestar de las zonas rurales, especialmente en los países del Sur, debe ser apoyado por las políticas agropecuarias y difundido en los programas educativos y de capacitación. (Informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. sobre Pequeñas Granjas, 1998: artículo de Peter Rosset, 1999)

Fomentar un sistema alimentario sustentable implica utilizar los recursos naturales de manera sustentable (a menudo en regímenes de propiedad comunitaria), incluyendo la silvicultura, la pesca y el pastoreo comunitarios y también los servicios ambientales (inclusive a través del agro-ecoturismo).

Los sistemas agropecuarios son sumamente diversos en el mundo, por eso la transición hacia la agricultura sustentable puede ser planteada en términos de una serie de “pasos hacia la sustentabilidad” (Pretty, 108-122), que suponen avanzar distanciándose de la agricultura moderna convencional, pasando primero por medidas de mejoramiento de la eficiencia ambiental y económica (paso 1), integrando después tecnologías regenerativas (paso 2) hasta llegar a rediseñar los sistemas agropecuarios con las propias comunidades (paso 3), lo cual implica la creación de prácticas sustentables por parte de los agricultores y las comunidades rurales.

La visión de un sistema alimentario sustentable para los agricultores, los trabajadores rurales, los comerciantes minoristas y los consumidores, sólo podrá ser lograda mediante un enfoque participativo. La agricultura sustentable no es un conjunto fijo de prácticas y políticas sino más bien un proceso de aprendizaje social e investigación participativa a partir de los recursos ya existentes en las comunidades, fijando metas e indicadores para medir los avances. (Pretty, 232-264)
 

2. Capacitación y Adiestramiento para los Agricultores y los Trabajadores Rurales

Problema

Muy a menudo la instrucción que reciben los agricultores y los trabajadores rurales está basada en una visión verticalista que difunde información de los científicos entre agricultores y trabajadores rurales “incultos”, dando por sentada la superioridad del modelo de agricultura industrial, técnica y científicamente avanzada. Tal enfoque pasa por alto un sinnúmero de factores que son esenciales para el diseño de políticas agropecuarias eficaces:

1) Que no existe ningún paquete tecnológico adecuado para todo tipo de agricultores; cada agricultor cuenta con circunstancias, recursos y limitaciones que le son propios. Los agricultores de bajos recursos tienen que utilizar tecnologías “apropiadas” y de bajos insumos para poder sobrevivir.
2) Que los agricultores viven en entornos muy diversos y de gran variabilidad en lo que se refiere a suelos, disponibilidad de agua, fertilidad biológica, etc., y que han acumulado una gran riqueza en experiencia y conocimientos específicos a su entorno que le son ajenos a los investigadores, especialmente con referencia a la biodiversidad local y sus usos potenciales.
3) Que muchos agricultores enfrentan el grave y urgente problema de no poder reducir o eliminar su dependencia de los plaguicidas si no se les brinda la información y adiestramiento que los ayude a adoptar alternativas sustentables.
4) Que los trabajadores rurales también tienen derechos: a salarios dignos y condiciones de trabajo sanas y seguras; a pertenecer a un sindicato y a elegir delegados de salud y seguridad; a protegerse de la exposición a plaguicidas y sustancias tóxicas y peligrosas; e incluso, a rehusarse a trabajar con plaguicidas perjudiciales para la salud y el medio ambiente.
5) Que los conocimientos tradicionales y las tecnologías que han evolucionado por medio de la experimentación y la práctica milenaria constituyen a menudo las herramientas más adecuadas para el logro de prácticas sustentables en la agricultura.
6) Que la mayor parte de los agricultores del Sur son mujeres, y que su papel en la transmisión de conocimientos y la producción sustentable de alimentos debe ser ampliamente reconocido y enérgicamente apoyado; asimismo, debe brindarse igualdad de oportunidades a las mujeres en los programas de educación, adiestramiento e información sobre nutrición y producción de alimentos.

Soluciones y Recomendaciones

La investigación y extensión agropecuaria centrada en los agricultores no se desarrolla bajo una única forma organizativa, pero los objetivos y la filosofía que le son comunes atraviesa gran cantidad de programas. Los agricultores no deben ser más vistos como meros receptores de tecnología, por el contrario, constituyen un elemento central para su generación, aplicación y monitoreo, en un proceso de Desarrollo Tecnológico Participativo (DTP). La extensión de agricultor-a-agricultor y la Investigación-Acción Participativa constituyen algunos entre muchos otros ejemplos de este nuevo enfoque. En lugar del modelo “lineal” de investigación y extensión en el que los científicos desarrollan una tecnología nueva que los extensionistas luego transmiten a los agricultores, el modelo “triangular” se basa en la observación y la experiencia, en un proceso en el que científicos, extensionistas y agricultores interactúan entre sí y de manera directa en una relación de tipo triangular.

Los gobiernos y las agencias encargadas de la agricultura pueden mejorar los conocimientos, la preparación y la capacitación de los agricultores y los trabajadores rurales mediante las siguientes iniciativas en materia de políticas para el fomento de la agricultura sustentable y el desarrollo rural; estas medidas deberían ser tomadas en cuenta en las discusiones de la CDS:

Mejorar la Educación Rural:
Aumentar la inversión en educación rural y desarrollar programas de educación rural que integren a su curriculum el adiestramiento y prácticas agropecuarias, por ejemplo en “escuelas de la familia rural”.

Mejorar el Adiestramiento de los Agricultores y los Trabajadores Rurales:
Reconocer el papel central que desempeñan los pequeños productores agropecuarios en la investigación y el desarrollo. Apoyar los programas de capacitación de las propias organizaciones de agricultores. Reformar los programas educativos para los profesionales agropecuarios y de la comunicación para ponerlos al servicio de los pequeños productores rurales y los pobres del campo mediante un enfoque integrado del desarrollo rural que incluya un enfoque agro-ecológico de los sistemas y paisajes agropecuarios. Donde convenga, desarrollar redes de información y bancos de datos descentralizados sobre innovaciones agropecuarias y casos exitosos, empleando CD ROMs y la Internet.

Facilitar la participación de los pequeños productores rurales en los debates sobre políticas nacionales:
Apoyar a las organizaciones de agricultores para que accedan a las tecnologías modernas de comunicación y ayudarlas a desarrollar sus propias estrategias de comunicación.
Promover debates nacionales y conferencias acerca del papel de la agricultura familiar para el futuro de la Nación y poner de relieve las iniciativas exitosas de los agricultores en términos de organización económica, capacitación y manejo de los recursos naturales.
Apoyar y promover la protección, continuidad y desarrollo de los sistemas tradicionales de innovación y conocimiento e incorporarlos a los sistemas nacionales de educación y los planes agropecuarios.
La participación popular en el ámbito local, nacional e internacional, particularmente de las mujeres, es necesaria para asegurar mayor producción de alimentos, mejor acceso a ellos y bienestar dietético.
 

3. Conocimientos y Educación de los Consumidores y Otros Participantes

Además de todo lo que se ha dicho con respecto a los gobiernos y los agricultores, será imposible construir un sistema alimentario sustentable si no se le brindan conocimientos y se educa e informa a los consumidores y otros participantes del sistema alimentario --como los comerciantes minoristas, los distribuidores y los banqueros-- acerca del sistema alimentario, las opciones alimentarias y las destrezas y técnicas alimentarias. Lo que sigue es un breve resumen de algunos de los problemas identificados y propuestas para su solución.

Problemas

Un problema central, al menos en el mundo desarrollado, es que mucha gente se encuentra cada vez más desvinculada de su propio sistema alimentario. Frente a un sistema alimentario de evidente abundancia y los supermercados colmados de una oferta aparentemente interminable, la gente ha dejado de preguntarse cuestiones tan fundamentales como estas: ¿quién produce nuestros alimentos y cómo se producen? ¿Quién tiene el control sobre la tierra y el sistema alimentario en cuanto tal? ¿Quién puede alimentarse y quién padece hambre? ¿Cuán seguros, saludables y nutritivos son nuestros alimentos? ¿Porqué está decayendo la economía rural y porqué está desapareciendo la agricultura familiar, no sólo en los países en vías de desarrollo sino también en el mundo desarrollado? Un problema complementario es la pérdida de conocimientos tradicionales sobre la agricultura de pequeños predios y la pérdida de destrezas tradicionales en el empleo de alimentos de origen local.

Soluciones y Recomendaciones

La agricultura familiar y otras instituciones de la agricultura sustentable necesitan mercados para sus productos, y los mercados reflejan las preferencias de los distribuidores, los comerciantes minoristas, las instituciones de crédito y los consumidores. Se precisan programas educativos para que esas preferencias constituyan decisiones basadas en el conocimiento de los sistemas alimentarios: con información acerca de los costos ocultos, ambientales y sociales, de la agricultura química y los Organismos Genéticamente Modificados (OGMs), en términos de la amenaza que suponen para la salud humana, la pérdida de suelos superficiales, la contaminación de las napas freáticas y el trato inhumano que reciben los animales en las granjas-factoría.

Los gobiernos deberían eliminar progresivamente los subsidios al combustible y la energía, al transporte y la publicidad, a las exportaciones y a la producción agropecuaria, que sirven de soporte y fomento a sistemas alimentarios insustentables, al mismo tiempo que deberían apoyar y reproducir modelos financiados públicamente que promuevan la transición a la agricultura de bajos insumos, orgánica y ecológica. También deberían apoyar de manera prioritaria a la agricultura familiar y de pequeños predios mediante políticas adecuadas, entre las que se incluyen la reforma agraria y, en caso de necesidad, medidas de protección comercial de los mercados alimentarios nacionales.

La educación para un sistema alimentario sustentable debería estar basada en multiplicidad de proyectos exitosos, tales como huertas comunitarias para jóvenes marginados en Estados Unidos, redes de jóvenes ecologistas en América Latina, iniciativas europeas para calcular la huella ecológica, mercados de los agricultores y agricultura apoyada por la comunidad, iniciativas gubernamentales en materia de políticas para subsidiar la transición hacia la agricultura ecológica, orgánica y de bajos insumos. También es urgente crear programas para rescatar las técnicas de cocina y otras destrezas para la preparación de alimentos que están cayendo en desuso y, asimismo, programas educativos en nutrición, para las escuelas y las comunidades.

Bibliografía:
. Jules Pretty, The Living Land: Agriculture, Food and Community Regenerarion in Rural Europe (Earthscan Publications Ltd: Londres, 1998)
. Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 1998. A Time To Act. Informe de la Comisión Nacional de Pequeñas Granjas, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). USDA Miscellaneous Publication 1545.
. Peter Rosset, “Small is Bountiful”, The Ecologist, diciembre de 1999, pp. 452-456.

* Documento elaborado por Peter Mann (World Hunger Year, Nueva York) y Christian Castellanet (GRET, Francia y Comisión de ONGs del CGIAR), incorporando sugerencias de la colega Elizabeth Paquot, de GRET, y propuestas planteadas por Andrés Yurjevic, del CLADES Latinoamérica, y los integrantes de la Comisión de ONGs sobre Sistemas Alimentarios y Agricultura Sustentable, de la Comisión de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable (UN CSD NGO SAFS Caucus).
 


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